Un recóndito y estrecho lugar donde los diagnósticos del Doctor Robert campan a sus anchas. Pasen y lean con que ojo clínico disecciona el mundo pagado de sí mismo. Y si no se quieren pasar, de todas formas lean. Lo del 27 es un asunto personal que viene de muy lejos entre el número y el facultativo.
miércoles, 11 de mayo de 2011
No más Myolastan
No más Doxilamina. Ni más Neurontin.
Es desconcertante, a la vez que frustrante, que, a estas alturas del juego, le comuniquen a uno que no sabe caminar. Que es conveniente mirar a la vida de tú a tú, recto y erguido, orgulloso de uno mismo, desde la planta del pie hasta el parietal.
Cae la noche y el dolor, como todas las noches en los últimos cuatro años, acude puntualmente a la cita, y mis lumbares ya me están reclamando su dosis de quietud y de calor.
Cuando la odisea de correr cinco kilómetros ya hace tiempo que se convirtió en utopía. Cuando atarse los cordones resulta un suplicio, entonces ya no queda más remedio que recurrir a la química para notar un poco de alivio.
Posturas antinaturales en forma de estiramientos, me dicen, que son el antídoto perfecto para mantener calladas a mis protrusiones discales, que se empeñan en hacerse notar y recordarme que tengo que cuidarme.
lunes, 9 de mayo de 2011
Sevvy
Pionero: persona que se adelanta a las demás en una determinada disciplina.
¡¡¡La metí!!!
Corría el caluroso y decisivo verano de 1984. Decisivo porque definió mis inquietudes deportivas.
Recuerdo que, con la complicidad de mi hermano, aquel año empezamos el boicot a esa tradición familiar tan extendida por estos lares: la de tostarse al sol. Dijimos no a toallas, sombrillas y arena, y nos preparamos para descubrir nuevas sensaciones. Vimos voleas perfectas en la hierba de Wimbledon, sufrimos escalando los puertos míticos del Tour, y en Los Angeles conocimos al mejor jugador de baloncesto parido por una mujer europea y al mejor jugador de baloncesto parido por una mujer.
Y ese mismo año también nos indignamos frente al televisor. Un españolito desconocido en su país pero ya leyenda en las islas británicas estaba a punto de ganar su segunda jarra de plata en la meca del golf, Saint Andrews, cuando algún iluminado responsable, o habría que decir irresponsable, de TVE decidió cortar la transmisión para conectar con una carrera de caballos.
Era 1984 y el deporte español no andaba sobrado de héroes. Severiano Ballesteros nunca fue profeta en su tierra. Quizás lloren más su muerte en Gran Bretaña que en España, porque Sevvy nació antes que Seve.
¡¡¡La metí!!!
Corría el caluroso y decisivo verano de 1984. Decisivo porque definió mis inquietudes deportivas.
Recuerdo que, con la complicidad de mi hermano, aquel año empezamos el boicot a esa tradición familiar tan extendida por estos lares: la de tostarse al sol. Dijimos no a toallas, sombrillas y arena, y nos preparamos para descubrir nuevas sensaciones. Vimos voleas perfectas en la hierba de Wimbledon, sufrimos escalando los puertos míticos del Tour, y en Los Angeles conocimos al mejor jugador de baloncesto parido por una mujer europea y al mejor jugador de baloncesto parido por una mujer.
Y ese mismo año también nos indignamos frente al televisor. Un españolito desconocido en su país pero ya leyenda en las islas británicas estaba a punto de ganar su segunda jarra de plata en la meca del golf, Saint Andrews, cuando algún iluminado responsable, o habría que decir irresponsable, de TVE decidió cortar la transmisión para conectar con una carrera de caballos.
Era 1984 y el deporte español no andaba sobrado de héroes. Severiano Ballesteros nunca fue profeta en su tierra. Quizás lloren más su muerte en Gran Bretaña que en España, porque Sevvy nació antes que Seve.
martes, 3 de mayo de 2011
Elogio de la lectura
Decía un poeta ya fallecido que leemos para saber que no estamos solos. Como buen inadaptado emocional, sabía de lo que hablaba.
Maurice Blanchot, escritor francés y el último de los malditos ilustrados, sentenció que escribir era hacerse transparente a los demás e indescifrable a uno mismo.
Para mí, aparte de que es una manera muy fácil y cómoda de conocer a gente interesante, leer constituye una necesidad casi fisiológica.
Leer es ser libre, es abrir una ventana y volar. Cuando abro un libro una mano o una fuerza tira de mí y se me lleva. Los mejores momentos de la lectura son aquellos en los que te encuentras con algún pensamiento, una sensación que creías que era íntima y personal y que, de repente, la ves expresada por otra persona que no conoces, porque posiblemente esté muerta o viva a miles de kilómetros. Y es ahí, en ese instante, cuando del libro surge una mano y toma la tuya.
jueves, 21 de abril de 2011
La única banda que importa
En la cola del paro, en una oficina de un suburbio londinense, se parió una idea: dotar al punk de ideología, de esencia, de actitud. Si entendemos el punk como una opción política, además de artística, entonces entendemos a The Clash.
Ellos fueron los portavoces del hastío de una generación intentando explicar por qué los jóvenes se estaban volviendo nihilistas.
Joe Strummer no fue un gran cantante. Más que cantar, gritaba. Pero en la Inglaterra thatcheriana se debía gritar para hacerse oír. Y The Clash gritaron con muy mala leche, convirtiéndose en la voz de la clase obrera.
¿Y que hay de la música? En los discos de The Clash suena punk, rock, reagee, ska, soul, funk, canción protesta, músicas del mundo antes de que se llamara así... Mejor escuchen London Calling, disco capital en la historia de la cultura occidental, y sabrán de qué hablo. Yo lo hago una vez al año, como mínimo. Cuestión de higiene.
A finales de los setenta existía un dicho que afirmaba que The Clash eran la única banda que importa.
Como les echo de menos en el 2011.
"No teníamos una solución clara para los problemas de la sociedad. Tanteábamos una solución socialista para que el mundo fuera un lugar menos deprimente. Pero si Karl Marx fue incapaz de hacerlo, ¿cómo lo iban a conseguir cuatro macarras de Londres?" Joe Strummer
viernes, 15 de abril de 2011
Y la muerte se puso guapa
Si pierdes a tu cónyuge te llaman viudo o viuda, si eres un niño y pierdes a tus padres entonces eres un huérfano, pero, ¿qué término se utiliza para describir al progenitor que pierde a un hijo? Supongo que es demasiado horrible para tener un nombre...
¿Por qué nos cuesta tanto hablar de la muerte? No hay nada más normal que morirse. Es uno de los dos hechos que todo ser humano experimenta.
El conocimiento os hará libres. Pero nacemos y. al poco, nos enteramos de que esto no dura mucho. Y sobrevivimos esclavizados por esta revelación. Quizás mejor no saber.
Una cosa es segura: la muerte nos hace callar para siempre. Así que, mientras puedas, di lo que tengas que decir.
Por eso se muere la gente. Para hacer importante la vida.
Este último año la família Fisher me ha enseñado a ver la muerte de forma diferente. Su visión dura, a veces surrealista, pero siempre inteligente ha sido toda una lección de cómo enfrentarse a esa especie de antigua novia, fiel y pesada, que siempre nos acecha.
martes, 5 de abril de 2011
El autista informático
El confinamiento le proporcionaba una absoluta libertad para ir donde le llevaban sus pensamientos pero también le estaba convirtiendo en un ser antisocial, en un hikikomori.
Siempre admiró a los escritores que cada día emprendían un viaje hacia lo desconocido y sin embargo permanecían todo el tiempo sentados en una habitación. Y siempre se lamentó de no haber sabido encontrar a un escritor capaz de soñar realmente, a pesar del mundo.
Samuel padecía el mal de autor, que es la pena del editor: hacerse la dolorosa pregunta de si el autor genial tan buscado no era en realidad él mismo, que no poseía talento para escribir. Por eso se convirtió en editor. Para volcar su decepción en los demás y no exclusivamente en sí mismo.
Antes vivía pegado a una botella, ahora vive abducido por un ordenador, como esos jóvenes japoneses que para evitar la presión exterior reaccionan con un completo retraimiento social. De hecho, hikikomori significa aislamiento. Se encierran en una habitación de la casa de sus padres durante meses, incluso años. Sienten tristeza. A lo largo del día duermen y durante la noche ven la tele o se concentran en el ordenador.
lunes, 28 de marzo de 2011
Difícilmente puedo deletrear mi nombre

Si los genios de la pintura nos enseñan a ver, no cabe duda de que los grandes músicos nos enseñan a escuchar. Kurt Wagner, líder de Lambchop es uno de los responsables de un hecho fundamental en mi vida: de la educación de mis oídos.
Nixon (2000) es un clásico del soul moderno, música propia de negros en manos de una voz blanca susurrante. Todo envuelto por unos arreglos de cuerda y viento que te hacen babear. Aquí, Kurt parecía perseguir el sonido nunca antes escuchado.Si con Nixon, Lambchop se ganaron el respeto de la crítica, Con Is A Woman (2002) conquistaron mi corazón. Más reposado e íntimo que su predecesor, es un disco para degustar sin prisas. Sencillamente maravilloso.
Ni me acuerdo de las noches que me he acostado con Lambchop, y juro que más de una vez, antes de entrar al otro lado (al reino de los sueños), me pareció escuchar al bueno de Kurt susurrarme que no me preocupara, que todo iría bien.
Hace 11 años que en mi menú musical nunca falta la chuleta de cordero. Porque, a veces, no importa lo que te cuenten. Basta con una voz reconfortante.
Personas como Kurt Wagner me enseñaron a escuchar y, tal vez, soy quien soy por lo que escucho.martes, 15 de marzo de 2011
日本
Siempre es la última en marcharse. Lleva una existencia ignorada esperando a que llegue la hora del cierre, cuando le dejan alzar la voz.
Pero ese día quien tuvo que apagarla, tenía prisa. Un descuido que le daba el protagonismo del que siempre ha carecido. Un protagonismo no deseado. Ella no quiere ser querida así.
El mundo se ha hartado de ella y desea su ausencia, que es el silencio. Es duro ser la más repudiada de las músicas.
En un supermercado japonés, en ruinas, suena una música ambiental y, por desgracia, todos hemos podido escucharla.
viernes, 11 de marzo de 2011
Rimas y ciruelas
Me he despertado con un pensamiento muy agradable. En el mundo todavía quedan personas interesantes. Ayer por la noche tuve una cita con una de ellas y no fue necesario salir de casa. Me acomodé en el sofá y empezamos a charlar.
Paul Chowder es poeta. Durante un tiempo, incluso fue un poeta publicado. Se define asimismo como nefelibata que, me explica, significa persona soñadora, que anda por las nubes. Veo que tenemos algo en común.
Yo no entiendo la poesía. Mi cultura siempre ha sido prosaica. En cambio, Paul se cansó de leer siempre la misma novela. Diferentes personajes, idénticas situaciones. Veo que también tenemos puntos de vista divergentes.
Paul tiene una misión en la vida: buscar y encontrar la razón por la que existe la rima. Ardua tarea. Vive obsesionado por la poesía rimada, quizás porque él sólo escribe ciruelas, que es como Paul llama a los poemas que no riman.
Paul Chowder, como todos los poetas, está en crisis. No es capaz de escribir la introducción de su antología y sufre de mal de amores. No quiere parecer el típico poeta atormentado pero sabe que ellos, los poetas, son los sufridores oficiales, que utilizan la rima como una cuerda para salir de sus barrancos particulares de desesperación. Pero él no sabe rimar y nunca escribirá aquel simple verso que mejor explica la agonía del poeta: A la medianoche dejas / lágrimas en tus orejas.
Paul Chowder no es real, es un personaje de ficción. Es el entrañable protagonista de una deliciosa novela, muy a su pesar. A mí no me importa.
Por eso leo. Últimamente es la única forma que tengo de conocer personas interesantes.
viernes, 4 de marzo de 2011
Les amants du Pont-Neuf
Alguien os ama. Si amáis a alguien, mañana le decís: "Hoy el cielo está blanco". Si soy yo, respondo: "Pero las nubes son negras". Así se sabrá que se ama.
Porque tú también buscas el amor, como los demás. Y la ternura, como los demás.
Pero el amor no está aquí, en Pont-Neuf. Porque el amor necesita dormitorios, no corrientes de aire.
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